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jueves, 25 de octubre de 2012

De profundis con Mariló Montero

Ay, Mariló, mona... que la has liado parda otra vez, querida amiga. En realidad quiero comenzar este post indicando que no siento ninguna simpatía por esta periodista, ni me gusta su trabajo, ni siquiera a nivel de personaje la encuentro interesante. Mariló me  parece estirada, poco comunicativa, cursi, y su pose de "mamá sexy" es bastante infantil. 

En finx, no es santo de mi devoción como veréis, por más que a la pobre le hayan bajado el sueldo un 50% y encima su cuota de audiencia no pueda competir con la de la guapa de la clase y eterna portada ¡de su propia revista! (esto debería estudiarlo su psicoanalista, es una propuesta sin maldad), Ana Rosa Quinatana.


El caso es que esta bella presentadora cuarentona ha metido nuevamente la pata (si no me creéis, buscad en Google y veréis qué rato más entretenido pasáis) afirmando que no está científicamente demostrado que el alma pueda trasplantarse junto con los órganos de una persona. Estas profundidades sobre la vida y la muerte las hacía a colación de la noticia por la que sabemos que el suicida y asesino de El Salobral es donante de órganos.

Os voy a decir una cosa, intentando ser lo más objetiva posible: ¿alguien sabe a ciencia cierta si el alma existe? ¿alguien la ha visto? ¿algún investigador de renombre ha podido demostrar jamás que aquello sea incierto? Bien, puesto que ninguno de nosotros podemos conocer la verdad sobre estos temas tan místicos, ¿por qué nos gusta tanto darle caña si hay alguien que se hace a sí mismo ciertas preguntas (en voz alta)? Os recuerdo a todos (fijo que lo sabéis, listillos), que muchos de los mayores filósofos no sólo han teorizado acerca del alma, sino que creían a pies juntillas en su existencia. ¿Y si Mariló Montero es una fiel seguidora de Aristóteles? (anda, que lo estoy arreglando...)

En cualquier caso, ¿por qué nos resulta tan atractivo hacerle mobbing cibernético y con esta saña a cierto tipo de personajes? En esta cuestión reconozcamos que hay grados de aceptación por parte del gran público hacia algunos famosos. Por ejemplo: que esto mismo hubiera salido de la boca de Leticia Sabater hubiera supuesto que Twitter se viniera abajo, colapsados directamente todos los servidores del país  y que el pájaro hubiera salido envuelto llamas. Ahora, ¿y si fuera nuestra admirada Alaska, ferviente seguidora de las ciencias ocultas y quien públicamente ha admitido en varias ocasiones creer en el más allá, espíritus y otras sobrenaturalidades, la que cuestionara el asunto? Os aseguro que en una ocasión, durante una entrevista, arguyendo el "¿y por qué no?", a mí me dejó vencida por los restos.


Mariló Montero ha tenido hasta que pedir disculpas por lo que dijo. ¿De verdad fue para tanto? Alguna Asociación de Donantes de Órganos ha puesto el grito en el cielo. 
Joder, recuerdo vivamente cienes y cienes de conversaciones con amigos que pretendían ser lo más metafísicas, espirituales y profundas de todos los mundos (en realidad respondían más a los efectos de un sábado noche), en las que nos preguntábamos por estas cuestiones (y otras tantas todavía más ridículas, espérate que no se acuerde alguien por ahí...). Según en qué momento y para algunos de nosotros, nos resulta fácil hacer ver que son absurdas, pero al recordar aquelllos etílicos debates, tan entregados todos a la causa del saber, me pregunto si es que todos los demás nunca se han planteado este tipo de cosas y por eso nos mola tanto darle bola al asunto de Mariló. ¿O es más bien que se trata de la candorosa presentadora de la melena Lady Grecian más ñoña?

Yo reconozco abiertamente que en mi caso, me voy por la segunda vía. ¡Qué coño, si es verdad! Mariló se las pinta sola para eso... Pero nadie puede afirmar con rotundidad que las cuestiones más científicas y que te crees ciegamente no puedan cambiar en algunos siglos. Nadie puede ser tan pretencioso como para afirmar que todo está descubierto ya. Hace 500 años se debatía en España si los indígenas del Nuevo Mundo tenían alma, o no, como los animales. ¿Flipante, no? 

Os remito a este vídeo de Friends (Dios, qué serie de humor: LA SERIE DE HUMOR) donde Phoebe y Ross hablan de las indiscutibles teorías de la evolución humana. En castellano es mucho mejor de entender, claro, pero así nos hacemos todos un poco los intelectuales, que al fin y al cabo también va un poco de eso, ¿no?


viernes, 27 de abril de 2012

Juan Carlos 0, elefante 1

Bien amigos. No voy a contaros de nuevo lo que todos sabemos ya. Nuestro querido monarca, más conocido como "Campechano I", Juan Carlos, el amigo de los niños, se nos ha roto una cadera. ¿Que a tu abuela le pasó lo mismo? Vale. Pero fijo que no sería cazando en Botswana. ¿Y dónde narices queda eso? Vaya usted a saber, pero debe de estar lejos de cojones cuando se estima que el viaje, más la licencia para cazar este tipo de animales (los más caros), ronda los 40.000 €. Vamos, nada que un rey como el nuestro no se pueda permitir.




Decir que este incidente ha desatado la polémica no es decir novedades. Os aconsejo que pongáis en Google algo tan simple como "Rey", "España", "caza". Vais a ver.
Tampoco sé qué opináis de la caza. Por supuesto yo tengo mi opinión, y muy clarita, sobre el tema. Pero no quiero ponerme petarda porque no es ésa la cuestión que quisiera tratar en este post. Sino más bien estudiar un poco el porqué de todo el revuelo que ha provocado algo que, a todas luces, no debería extrañarnos tanto. 


Ya conocíamos algo sobre estas actividades del rey cuando se filtró alguna noticia relacionada con un pobre oso ruso que podría haber sido abatido porque hubiera sido emborrachado previamente. Dejo las reflexiones para vosotros, que a mí me da la risa (es un decir). En realidad, aparte del que estaba más pedo que Alfredo, parece que el Rey presuntamente se cargó nada menos que 9 osos en total. ¡Nueve osos! ¡En una batida! ¿Pero qué tiene este hombre contra los pobres bichos?




Por otro lado, y como segundo motivo por el que no tendríamos que habernos quedado como una liebre a quien le dan las largas, es que todos conocemos las andanzas del Rey cuando se trata de sus inquietudes más lúdicas: navegar, las motos, comer bien. Todos hemos escuchado eso de "a tal sitio viene a comer el Rey". Es decir, que podemos dar datos concretos sobre este tipo de actividades, pero si se trata de sus obligaciones laborales, ¿qué sabemos de lo que hace? Esas imágenes donde le vemos firmar papeles en su despacho, todo concentrado leyéndose las leyes de pé a pá para no firmar donde no es... ¡parece todo de cartón piedra! Sólo sabemos decir al respecto lo de "es que en el 23F tuvo un papel importantísimo". Seguro que sí, yo no estaba. ¿Pero justifica eso que debamos mantener semejante tren de vida y el de toda su familia?


El caso es que todo lo ocurrido nos ha llevado a todos a una serie de reflexiones que (¡oh! ¡sorpresa en los telediarios!) parece ser hay quien no se había hecho nunca hasta ahora. Y voy a citar algunos de los artículos que he podido leer estos días.
¿Es Letizia la profesional de la Casa Real? ¿Debe renunciar la Corona a algunos de sus privilegios? ¿Se ha planteado alguien que quizá es hora de pensar en abdicar? 


Y otra cosa os digo: si pensáis que el Príncipe Felipe no va a seguir los pasos de su padre escondiéndose del populacho para, cuando nos dice una cosa, hacer la otra, es que no sabéis que cuando contrajo matrimonio supuestamente su despedida de solteros fue anulada como muestra de luto  por el atentado del 11-M. Sin embargo, y secretamente, se fueron a las Antillas, y después de cierto revuelo, se nos dijo que aquel viaje tan caro (igual que en este caso de Botswana), fue aparentemente pagado por un amigo con quien hacían negocios por el bien del país. El caso es que "de anularla, nasti, que ya tenemos la depilación hecha", digo yo que pensarían los novios.


Según todos los indicios la monarquía española "ha entrado en barrena" (cita literal del artículo de El Confidencial que recomiendo leáis, si no lo habéis hecho).


Lo peor de todo es que al final, como casi siempre que ha surgido el tema, los que cortan el bacalao se ocupan de desestimar cualquier tipo de intención de cuestionar todo este tinglao de la Corona poniendo cara de pócker y pulsando el botón rojo. Podréis entender de qué hablo leyendo este otro artículo.


Manifestación republicana del día 21 de Abril en Madrid. 
Podían leerse carteles como "La República es buena hasta para los elefantes" o 
"Urdangarín, a currar al Burger King".


Mis conclusiones son varias:
1. No se puede juzgar a alguien porque cace, o tenga otro tipo de afición que no podamos entender.
2. Dicho esto, que el Rey cace o no nos debería dar lo mismo, siempre y cuando no juegue a dobles haciendo cosas como apadrinar osos panda o presidir honoríficamente (ya estamos con el honor) una asociación pro derechos de los animales. ¿Qué pasa? ¿Será que él mismo sabe que no debe hacer público su gusto por la caza mayor? ¿Y que, sin embargo, hacerse fotos con Chu-Lin está muy bien visto? Uyuyuyuy... cómo huele esto a manipulación de la opinión públicaaaaa. ¡Pero si a él no hay que votarle! ¿no?....
3. El Rey firma leyes. Aparentemente es una de sus funciones principales. Qué cansado ¿no? En fin, el caso es que si ni siquiera para eso hace falta su presencia, ¿por qué le pagamos un sueldo? 
4. Cuando sabemos por los medios que el Rey no ha acudido a un acto u otro, y lo suponemos, por tanto, en su despacho de atrezzo firmando leyes (o lo que sea que firme), resulta que posiblemente se encuentre en algún lugar del globo cazando, o dedicándose a vete tú a saber qué otros hobbies/ actividades lúdicas. 
5. Y otra cosilla que me da a mí por pensar es (y esto es una reflexión absolutamente personal)... que a pesar de todo lo que les aporta la monarquía a la Familia Real, - económicamente y a nivel de relevancia política -, me da a mí que con toda probabilidad, esta Familia no vive exclusivamente de ejercer sus cargos. Amén de sus emolumentos (llamarlo a esto nómina sería de coña), matenimiento de sus residencias, vestuario, personal, seguridad, etc. sospecho  que lo que de verdad merece la pena aquí, la tajada más gorda de todo esto, se la llevan estableciendo relaciones pero que muy beneficiosas para sus intereses personales. Y si no es así, ¿qué hacían el mismísimo Rey y la Infanta Cristina intercediendo para que el yernísimo consiguiera colocar sus negocietes en cualquier empresa, pública o privada?


En resumidas cuentas: lo que yo digo es que personalmente no estoy dispuesta a que me vendan más esta moto. Quiero decir que si es cierto que las obligaciones del Rey son tantas que compensan el gasto, entonces estupendo. Pero aparentemente esto no parece ser así, y no obstante por todos lados se empeñan en convencernos de lo contrario. i es tan necesario: ¿por qué ese empeño en justificarnos cuánto trabaja por este país?! ¿Alguien lo entiende? ¿Es o no es mosqueante? ¿Nos irá de verdad mejor con la República? ¿Y si al final resulta que no hubiera diferencias? ¿Pero quéee invento es ésteeeee?


domingo, 18 de marzo de 2012

La indignidad

Estos últimos meses están sucediendo una serie de cosas que me están haciendo pensar en cómo es el ser humano. Sí, amigos, una también tiene sus profundidades, y me he dado cuenta de que estoy ciertamente harta de escuchar según qué terminos en los medios de comunicación. Indignada es una palabra que a estas alturas se me queda corta.
No hace mucho hemos sabido que el Presidente de Alemania, Christian Wulff, ha metido la mano donde no debía, haciéndose así con un dinerillo que no le correspondía, amén de beneficiarse de su cargo para conseguir mejores condiciones para, por ejemplo, comprarse una casa. Total, ese ya mítico "quítame allá esos euros" a los que nos tienen tan acostumbrados en nuestra querida España. Os he puesto a lo largo de este post, como muestra, algunas de las noticias relacionadas con estos hechos que han visto últimamente la luz.
Lo bueno viene ahora: como es de pura lógica en un país normal, a este señor se le ha destituido (aunque le han permitido hacer ver que ha dimitido motu proprio). El caso es que, para que no se diga, se le ha organizado una especie de despedida institucional con (casi) todos los honores, que ha resultado ser un rotundo fracaso porque han decidido no rendirle homenaje cientos de invitados, entre ellos algunos de los ministros de la señora Merkel. Y decirle que no a Merkel no es moco de pavo. Que se lo digan a los griegos. O a nosotros mismos.

Como podréis suponer, el hecho de que este señor sea un chorizo me parece profundamente indigno. Pero que gran parte de la plana mayor decida plantarle cara y dejarse de homenajes ridículos por inmerecidos, me parece algo digno. Y poco visto aquí, desde luego. No estamos muy acostumbrados a ver este tipo de manifestaciones públicas los españoles.
No digo que los alemanes sean más dignos que nosotros, qué va. Qué dirían de mí todos los patriotas... Pero eso de España, camisa blanca... ¡camisa de mugre, diría yo!

El problema es que estamos demasiado acostumbrados a que nos roben. Alguien pensará que eso no es posible, pero yo digo que sí: es una actitud.

Veamos otros casos nacionales: Camps y su especie de remisión política y social con aquel espectáculo de "taller de teatro" que fue su juicio. El caso es que quedó sobradamente demostrado que este señor, junto con Costa, se habían estado beneficiando de los contactos que mantenían con la trama Gürtel, donde se llamaban "amiguito del alma" o "te quiero un huevo", entre otras lindezas. Sin embargo, al no quedar suficientemente probado el regalo de los trajes de las narices, Camps y compañía fueron declarados no culpables. ¿Alguien cree que este señor va con la cabeza gacha por las calles de V
Valencia? Pues ni mucho menos; ahora nuestro querido ex-president se dedica a proclamar a los cuatro vientos (o a quien quiera escucharle) que la Justicia ha hablado, y que quiénes éramos los demás para cuestionar su honorabilidad. Así que, otra vez andamos a vueltas con las dignidades. Eso que parece que tienen todos los presuntos chorizos, menos los que vivimos de nuestra nómina, para que nos entendamos. Podéis disfrutar de algunas de estas perlas en este vídeo.



También el yernísimo, osea Iñaki Urdangarín, ha echado mano de su honorabilidad para defenderse y que todos veamos qué pobre víctima ha resultado ser de todo el tinglado que se le ha venido encima con el caso Noos. Pobre... A mí me parece muy digna esta actitud, pero ¿alguien piensa que quedará algo de digno en las actitudes que tendremos que ver en el caso de que finalmente se confirme que había algo sucio en sus gestiones? No voy a cuestionar a la Justicia, Dios me libre, lo que quiero es demostrar que en España no hay ni una pizca de vergüenza torera para este tipo de personas (presuntamente) ladronas de lo nuestro. No sé, quizá me equivoque y todo quede en que este señor y su familia no vuelvan a Palma y terminen todos con un súper contrato en alguna multinacional española, ganando un dineral (ojo: 1,4 millones de €) y con casoplón pagado por la misma.


  

Para terminar con el tema éste de la dignidad, voy a mencionar otros dos casos, paralelos en actitudes a mi modo de ver. En primer lugar porque (casualidades de la vida) se trata de dos empresas gestionadas o financiadas de alguna forma por empresas/ dinero público: Invercaria y la CAM (Caja de Ahorros del Mediterráneo).

En la primera, parece que unas grabaciones de algunas conversaciones de su presidenta, Laura Gómez, podrían hacer sospechar que hay gato encerrado con la manipulación de algunos informes con el objeto de llevárselo calentito. De hecho, se trataba de una empresa pública con una gestión más que sospechosa antes de salir a la luz el caso de las escuchas. Hablo de agujeros de millones de euros. Pues bien, Invercaria ha presentado una demanda por intromisión en el honor, contándonos a todos aquello tan trillado ya de "la campaña de desprestigio". Joder, ¿es que nadie se limita a agachar la cabeza, dimitr, admitir que le han pillado con las manos en la masa? ¿En esta poca desvergüenza se va a convertir la presunción de inocencia?

En el caso de la CAM, también podemos hablar de agujeros y de dinero público. Y como en el caso anterior, a pesar de que parece de sobra constatado que sus directivos se dedicaron a dejar la entidad seca a la vez que se cubrían los riñones con jubilaciones millonarias, la que fue presidenta de la Caja, María Dolores Amorós, demandó a la propia CAM por despido improcedente. Nada menos que por 10 millones.

Que cada cual haga sus propias valoraciones. Pero es que aquí parece que si no te sale la dignidad por los poros cuando te pillan en pleno desfalco, es que no eres un español como es debido. Con razón los indignados somos nosotros.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Amanece que no es poco (o ser votante en España )

No sé qué pensar de estas elecciones. La verdad es que desde un principio me resistía a opinar sobre esta campaña (incluyendo los debates televisivos) y no dar demasiado la chapa con el tema, pero al final me he rendido porque he visto con sorpresa como al final NO VA A CAMBIAR NADA.
Eh, pero que no me rindo a la hora de soñar con otra política en este país, que vaya esto por delante. Pero es que no puedo evitar pensar qué le pasa a gran parte de los votantes españoles cuando llega un día como el de ayer. Porque desde que tengo uso de razón hemos pasado de ser gobernados por unos o por otros, punto y final. Esto nos lleva a un balanceo eterno del que servidora se confiesa terriblemente aburrida. ¿Es que no hay otras opciones para nosotros, los españoles? ¿Por qué nosotros mismos lo queremos así? No es éste el pulso yo que percibo en la calle. Sin embargo al final veo que, en gran medida somos un pueblo que no duda en darle mayoría absoluta a un partido y cuando se tercia, hacerlo con el opuesto. ¿Es que no tenemos ideales? ¿Votamos sólo por castigar al partido que habíamos votado hacía 4 años? ¿Es porque vamos a votar con la convicción de que será, por siempre jamás, a uno u a otro?

Todo esto me lleva a pensar que, efectivamente, muchísimos de nosotros acudimos a las urnas sin ideología ninguna. Podemos pasar de la derecha a la izquierda de una legislatura a la otra llanamente porque las cosas no fueron como nosotros pensábamos o no nos fue bien. Y me parece una razón legítima. 

No quiero disculpar a ningún partido con esto. De hecho, no soy votante ni de PSOE ni de PP, creo que nunca lo seré, no los he votado nunca y no lo haré ahora. Pero es que saco dos conclusiones de esto, y las dos son un tanto inquietantes...

1.) Lo único positivo saco de esta lectura de los "votantes sin ideales" es que al menos no nos dejamos convencer por aquello de mi partido es el mejor y siempre los votaré, hagan lo que hagan.
2.) ¿O será en realidad que en España somos el único país de verdad de centro? Eso nos permitiría pasar del centro-derecha al centro-izquierda (que es lo que tenemos, no nos engañemos) y no despeinarnos por el camino. Pero todos sabemos que esto no es verdad. El centro no existe, son los padres.

Se estiman en unos 19 millones de españoles aquellos que votan otros partidos minoritarios, o bien que se absienten llegadas las elecciones. En realidad, si estas personas se pusieran de acuerdo, darían mayoría absoluta al partido elegido. ¿Alguien sabe si en España hay alguna representación del partido que gobierna en Noruega, objetivamente uno de los más socialmente adelantados del mundo? Lo votamos los 19 millones y a lo mejor aprendemos algo. Incluso podrían llegar a crear el colapso de la democracia si decidieran votar en blanco. ¿Conocéis el Ensayo sobre la Lucidez de Saramago?

Votamos, al menos. Si no te conformas con eso estás perdido.